Que le dolió a Olimpia, le dolió. Perdió el invicto, la posibilidad de acercarse a los primeros puestos y de paso jugó su peor partido en lo que va del Clausura.
Motagua sudó para llevarse los tres puntos, pero tampoco como para decir que en cierto momento se vio en aprietos.
Así en ese tipo de juegos duros, de amor por la franela y de tardes para remarcar las convicciones, el fútbol revivió, la grada fue un hervidero humano y en el césped tronó el coraje.
Se vio en la bomba de Mendoza que quemó los guantes de Noel, después con el intento raso de Rojas a un costado y la respuesta de Portillo que Noel opacó.
Porque ese era el juego en el que no valía cuidarse las piernas, entonces Diduch se lo hizo saber a Noel, que le respondió tapando todo y el choque en el que Weber se probó, pero envió a un costado.
Así se resumió el clásico en 45 minutos, un derbi en el que además hubo pugna, fuerza, orgullo, necesidad e historia.
Y un poco más, propuesta azul y respuesta blanca, algo así como una ligera claridad del equipo de Primi para leer el juego y cierta inocencia de los de Restrepo al intentar su ofensiva carente de creatividad.
EL MISMO JUEGO
Y fue en ese partido extremo donde se premió la mejor actitud; tantas veces fue el Azul al campo contrario, que De Souza se enredó a los 60 minutos y Cabrita aprovechó para cruzar su marca y a Noel.
Allí se escribió la historia porque el resto del juego fue más de actitud fría de Motagua para encarar el choque con la ventaja y una necesidad de Olimpia que se quedó reprimido y nulo.
El líder del campeonato salió bien librado y se consolidó, Olimpia bajó un escalón en la tabla y perdió el invicto.
Fuente: Diario Diez
