Se dice que en el fútbol las rachas determinan los grandes momentos de importantes instituciones y eso está a punto de suceder con Olimpia y Motagua.
El blanco ha sufrido hasta la saciedad en los últimos cinco partidos y casi recuperó su identidad de juego, por algunos minutos, pero sin que eso fuera lo suficientemente notable como para sacar un resultado positivo en el juego de ida de la semifinal capitalina.
Mientras del lado azul, todo sigue azul. Motagua tiene dos partidos seguidos de no hacer su mejor fútbol, pero qué importa si las cosas le salen a pedir de boca y los resultados son más que evidentes.
El Motagua de Juan de Dios Castillo está a un empate o una derrota por diferencia mínima para avanzar a la gran final.
Lo que en otros tiempos sufrió Motagua, hoy lo vive Olimpia en uniforme vivo… está contra las cuerdas porque su leve mejoría no le ha ajustado ni para lavarse la cara con una mejor fisonomía futbolística.
Un penal claro de Johnny Palacios contra Georgie Welcome, casi al final del primero periodo, puso a Motagua con un pie en la última etapa del torneo.
Vale resaltar que el clásico del martes tendrá otro tinte, una necesidad muy diferente a la del primer choque y de eso Olimpia está más que enterado.
Diario: Diez
